TRIOS CON MI ESPOSA 2

 

Relato Intravenoso II, De cómo me coji a mi esposa con su vagina toda llena de leche

Amigos de este mundo, sigo con mi relato cargado de fantasía basado en hechos reales, continuación de mi relato anterior, donde había quedado.. ha ok, ya habíamos pasado a la cama y yo aun no me cogia a mi esposa.

En la habitación de un hotelucho barato de Ciudad Bolívar, estábamos, mi esposa Verónica, Alberto a quien acabábamos de conocer, y yo.

Verónica recién bañada al igual que Alberto, yo en bóxer observando todo y con un grado de excitación q hasta traspiraba leche por los poros, pero con ganas de ver mas, de llevar a Vero hasta el extremo y mas allá, de llegar juntos a ricos momentos de placer.

Alberto se coloco sin perder tiempo entre sus piernas, dándose un chapuzón con los jugos que emanaban de la cuquita de mi esposa.  Yo, al fin entrando en acción y dejando la cámara a un lado, me arrodille en la cama y sacándome el pipe del bóxer se lo di a Vero quien diestra en mi pene, se puso a mamar como loca, de verdad estaba ella en las nubes, mas bien los tres.

Mi reina estaba en la cama, con Alberto dándole una mama y ella a mi, me tomaba el pene con una de sus manos y abría su boca, acoplándose perfectamente al cuerpo de mi pipe, ya ella estaba bastante acostumbrada a el, me conocía bien y sabia darme una mamada como se manda.

Ya su vagina empezaba a notarse irritada de la rudeza que aplicaba Alberto con sus dedos sobre los delicados labios de la cuchara de mi esposa, los abría, se los chupaba, los mordía ligeramente y Vero permitía todo eso, sensaciones cercanas al dolor pero que no se atrevía a rechazar, en ocasiones Alberto llegaba a introducir uno o dos dedos, pero pronto metió 3 dedos adentro y se dio cuenta que podía forzar un poco mas esa abertura de placer, esa cuevita y meter hasta cuatro dedos en el interior de mi esposa.

Vero no sabia cuantos dedos estaban dentro de ella, solo sentía la presión y algo de dolor, pero que era opacada con la sensación de placer de tener a un hombre mamandole la cuchara y un pipe metido hasta la garganta, hasta sentir  arcadas.

En esa posición Vero exploto en poco tiempo en unos abdominales de placer, las contracciones orgásmicas la hacían casi convulsionar y ella aun con mi pipe adentro de su boca.

Alberto se levanto y yo seguí estimulando su vagina, ella rechazaba mis dedos, pero yo insistía en mis caricias.

El se dirigió hasta los preservativo y se coloco uno, volvió y casi desplazándome acomodo a Vero en la mejor posición para el, la acerco a su cuerpo, la manejaba como a una muñeca de papel, toco la vagina de Vero con sus dedos, la penetro con uno de ellos, antes de colocar la cabeza de su pipe en la entrada de su coñito, Vero apenas daba crédito a sus ojos, al igual que yo.

Salí disparado a buscar la cámara, quería registrar cada cogida, cada embestida que le daban a mi mujer.

Alberto, tomo las piernas de Vero y las levanto ligeramente y su pene empezó a presionar, rápidamente se deslizo al interior de Vero y comenzó a entrar y salir lentamente, no por mucho tiempo, ya que los gemidos de Vero lo incitaban y cada embestida empujaba con mas fuerzas.

Controlaba totalmente la situación, y Vero solo lograba dejarse hacer, la expresión de su cara era un ir y venir entre inmenso dolor insoportable y un clímax perpetuo, Alberto casi doblaba en tamaño corporal a Vero, levanto aun más sus piernas y las apoyo sobre sus hombros.  Esta posición a Vero siempre le incomoda, le duelen las piernas y cosas así, pero aquí no había oportunidad de quejarse, solo podía dejarse hacer.

Vero yacía sobre la cama casi doblada a la mitad, ya que Alberto con las piernas de ella en sus hombros se apoyaba a su ves sobre el cuerpo de esta, dejando expuesta de una forma sorprendente la vulva de Vero, y permitiendo una entrada con mayor profundidad a su pipe, que no se cansaba de entrar y salir, los gemidos de ella era sorprendentemente desgarradores en ocasiones, con intensidad, y Alberto como loco seguía cogiendosela con fuerzas con rudeza, sin nada de sutileza.

A todo esto, yo estaba súper excitado, me tocaba y me deba en mi pipe en ocasiones duro, en otras me dedicaba a comerle los senos a mi mujer y a acariciar el clítoris para incrementar el placer de las penetraciones.

Algo que me sorprendió fue escuchar que entre los gemidos de placer descomunales de Verónica dijo en voz fuerte y clara: “Quitate el preservativo, quiero tu semen dentro de mi, quiero que tu leche me bañe toda”. De verdad que palabras que jamás hubiera pensado escuchar de mi querida Verónica.  Pero las pronuncio de verdad.

Era claro para quien iban esas palabras, yo no tenia puesto preservativo.  Alberto sin mucho esfuerzos, en una de las embestidas, retrocedió hasta sacar su pipe de la vagina de Vero y me dijo con sus manos tomando las piernas de mi mujer, que le quitara el preservativo.  Vero me vio, y en su cara me suplicaba que lo hiciera así que tomando el preservativo de forma envolvente con mi mano y desde la base lo quite del pipe de Alberto.

Sin siquiera llevar la cabeza hasta la entrada, y mucho menos delicadeza, se lo volvió a introducir a Vero, quien esperaba con sus piernas flexionadas, apoyadas en los hombros de Alberto, con su vagina dilataba y marcadamente abierta, se veía la oscuridad del interior de su vagina, que prontamente fue llenado con el pene del mister.

Los gritos de Vero se hicieron mas audibles, pensé que nos llamarían la atención de afuera de la habitación, Alberto concentrado en su trabajo, no le importaba sentir como Vero empujaba contra el como pidiendo clemencia, hasta que Vero sin poder disimularlo y con claras expresiones de placer emanadas de su garganta se vino en un orgasmo maravilloso, contrayendo las paredes de su vagina de forma que Alberto no pudo contenerse mas derramando cantidades de semen , de leche caliente en el interior de Vero.

Ese momento si lo aproveche, tome control de la situación y desplaza a Alberto quien en medio de su orgasmo continuaba eyaculando, al sacar su pene de la vagina de Vero salían gotas de semen, y Vero aun se estremecía, me coloque en la misma posición de el, con las piernas igual que el a la altura de mis hombres y envestí a Vero con todas mis fuerzas y placeres.

Al fin me cojia a mi esposa, la sentía súper dilata y húmeda, la humedad de ella sumado al semen de Alberto, le daban una sensación de humedad y de excitación mayor, mi pene encontró cero resistencia, y ella convulsionaba en un orgasmo alargado que yo aprovechaba para acabar dentro de ella, y mezclar mi semen con el de Alberto en el interior de la vagina del amor de mi vida. Yo estuve cogiendola por poco tiempo, seria unos 3 minutos, pero ella había tenido un orgasmo, un único orgasmo como de 7 minutos de duración, estaba agotada y rendida, el sexo la había dominado.

Alberto estaba en el baño, y yo abrazado al lado de mi esposa, viéndola a la cara y ella con los ojos cerrados, sintiendo semen de dos machos deslizarse por sus muslos, yo la tocaba, tocaba su vagina sutilmente y ella convulsionaba con suaves tocas a sus labios y su clítoris.

Al regresar Alberto, Vero se levanto, sintió como el semen bajaba a borbotones de su vagina, y se llevo una mano a ella para sostenérselo, mientras se levantaba de la cama y se iba al baño a ducharse.

Nos relajamos, ella en el baño, encendió un cigarrillo, Alberto y yo charlamos, de lo rico que fue y de otras cosa más banales fuera del plano sexual, estaba, se notaba agradecido con nosotros.  Y nosotros claro que lo estábamos con todo esto.

    

 
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